Huahiné y la familia Threlfall: recuerdos de una aventura mediterránea


A principios de julio, la familia Threlfall y sus seres queridos se reunieron para una crucero inolvidable a lo largo de la Costa Azul, a bordo de mi querido velero Huahiné. Desde el puerto pintoresco de Villefranche-sur-Mer, la emoción era palpable: equipaje a bordo, sonrisas radiantes y miradas hacia el horizonte, listos para la aventura.
Navegando sobre el brillante Mediterráneo, la primera noche el grupo echó el ancla en la mágica bahía de Saint-Jean-Cap-Ferrat. Alrededor de una cena frente al mar, todos disfrutaron de la tranquilidad de la noche, acompañada de paseos tranquilos por la costa sombreada de pinos, mientras la luz dorada del crepúsculo bañaba la Riviera en una atmósfera serena y elegante.
Al día siguiente, Huahiné puso rumbo a la encantadora ciudad de Menton, con sus fachadas coloridas y callejuelas aromáticas. Por la noche, la pizzería La Pecora Negra los recibió para una cena amena, donde las pizzas de sabores locales y la cálida atmósfera hicieron que la velada fuera inolvidable.
El crucero continuó hacia el Cap d’Antibes, con una parada en la magnífica Playa Keller para su tercera noche. Cenar con los pies en la arena en el Restaurante César, disfrutando de los sabores frescos del Mediterráneo y de un espectacular atardecer, llenó la jornada de risas y recuerdos compartidos.
El último día, el velero navegó suavemente frente a Antibes. Con el casco antiguo como fondo, echaron el ancla y se sumergieron en las aguas profundas y azules para un largo baño, disfrutando del sol y del calor del verano. Flotando juntos en las aguas claras, pusieron el broche perfecto a esta aventura mediterránea.
Cada escala ofreció nuevos momentos de convivencia: comidas compartidas, baños al sol y complicidad. Navegar por la Costa Azul a bordo de Huahiné convirtió estos días en recuerdos memorables — un verdadero homenaje a la amistad, la familia y la belleza atemporal del Mediterráneo.



